Hola, mi nombre es Paulina y soy la creadora de Dulcito Paulina. Hoy te quiero contar como nació este dulce, bello, cautivante, educativo, terapéutico y transformador proyecto.
Soy Ingeniera (E) Alimentos de profesión, la cual he ejercido por más o menos 19 años, siendo parte de empresas multinacionales, asesorías, con experiencia laboral en Chile, Australia y Brasil.
Gran parte de mi infancia la viví en la ciudad de Ancud, Chiloé, viendo como mi abuela materna, mi amada y recordada Polito como yo la llamaba, preparaba innumerables recetas dulces y saladas. Entre ellas mis preferidas kuchen de Frambuesa, calugas, queques, galletas las que se guardaban en latas cuadradas grandes (aquí debo citar a la Sra. Chofi, mi vecina, quién me invitaba a su casa para comer unas deliciosas galletas de miel en forma de niño).
La Polito me incentivaba a preparar muchas recetas junto a ella, eso me elevaba a otro nivel. Por lo tanto, aquellos recuerdos de tiempo juntas, los olores y sabores me acompañan, de forma amorosa y cautivante, transportándome con nostalgia a esos memorables pasajes de mi infancia.
Esa experiencia supongo que ha sido la base contundente y fundamental, sobre mi convicción absoluta, que cocinar es una expresión solemne y magnánima de amor. Un día, leí una frase que decía así:
“Cocinar es como tejer un delicado manto de aromas, colores, sabores, texturas. Un manto divino que se será tendido sobre el paladar de alguien siempre especial”.
Soy
Mamá
Soy mamá de Clemente, de 4 años & 1/2 y desde que me sumergí en el mundo de la maternidad, mis prioridades cambiaron, al igual que mi visión sobre vivir la vida, transformándose así en la etapa más desafiante de mi vida, porque me obliga a ser cada día la mejor versión de mi misma.
Entiendo mi rol de mamá a través de una maternidad consciente, sabiendo lúcidamente que mi identidad se transformó en una renuncia para estar presente, dispuesta al servicio de la vida de Clemente. Mi compromiso profundo para amarlo, criarlo desde el respeto, paciencia. Dispuesta a descubrir cada día esta nueva versión de mi misma, que nació al unísono con la existencia de Clemente.
Cuando pienso en la palabra mujer se me viene a la cabeza múltiples roles que desenvolvemos en nuestra sociedad competitiva, poco consciente muchas veces con nosotras mismas y cobradas en demasía. Tales como: Profesional-trabajadora, esposa, mamá, administradora de nuestros hogares y simplemente mujer. Desde que me casé, que no me explico ¿cómo lo hacemos las mujeres para estar a la altura de las circunstancias en cada uno de nuestros roles?.
A mi me encanta trabajar. Siempre me ha fascinado trabajar y aprender, siendo perfeccionista, comprometida, inquieta en aprender, solo que antes era capaz de vivir en el trabajo. Desde que me casé tuve que ajustarme y comenzar a lograr el equilibrio. Ahora que soy mamá, intentando ese equilibrio aún más, con el deseo profundo de más espacios y tiempos de calidad junto a mi familia.
En febrero cumplo 4 años residiendo en el país de la samba, mi querido Brasil. Soy Chilena pero la mitad de mi corazón es brasileño por amor. Mi marido es brasileño, quién ha sido un pilar fundamental. Nos mudamos a Brasil cuando Clemente tenía siete meses. Durante este tiempo lógico he extrañado mucho los sabores del sur de Chile, especialmente la repostería, eso me llevó a una profunda nostalgia y decidí resolver la situación, utilizando recetas familiares, y readaptando recetas, preparé kuchen de frambuesa, kuchen de nueces, pie de limón, tortas para los cumpleaños familiares, y galletas finas todo para consumo familiar, también regalé galletas finas para algunas amistades, fue así como esas amistades despertaron su paladar, deleitándose a los encantos de los sabores sureños, claro no es difícil, ¿cierto?. Entonces iniciaron acontecimientos que nunca tuve como predeterminados o esperados ni en sueños, por otra parte embargaron mi corazón de alegría y amor. Mis amistades querían también dar de presentes a su círculo íntimo. Por tanto, me solicitaban que hiciera galletas finas para venderles.
Mi único problema, era el tan precioso TIEMPO, lógico corriendo todo el día como una maratón, inmersa en la rutina de una jornada extenuante con todo lo que eso implica, tener un trabajo fuera de casa, hijo pequeño, tareas de casa, etc y mi tiempo libre era repartido entre actividades con mi esposo e hijo, labores de casa y pocos espacios para cuidar de mi.
Un dia revisando Instagram encontré el maravilloso mundo de las Galletas Artísticas en Brasil, me cautivé por esa arte y me preguntaba ¿cómo era posible realizar tales obras de arte en galletas?, asi fue como decidí tomar mi primer curso con una mujer increíble, campeona Brasileña que curiosamente residimos en el misma ciudad, en diciembre 2019 tomé un curso de gingerbread y en febrero 2020 tomé mi primer “Curso básico tema Pascua de galletas artísticas decoradas en glasé real”. En marzo comencé a practicar y me fui sumergiendo en este mundo fantástico, lleno de sueños y encantos, ayudándome a tratar la ansiedad, conectándome profundamente con mi ser, siendo un bálsamo para mi alma y a desarrollar actividades lúdicas, introduciendo y enseñando a Clemente en el mundo de las galletas, disfrutando esos momentos de horneo juntos, así como mi abuela lo hacía conmigo.
La pandemia del Corona virus nos desestructuró, y no quiero dejar pasar la oportunidad de citar parte de una reflexión maravillosa que realizó Augusto Cury, escritor, profesor y psiquiatra, Brasileño sobre la pandemia.
“Fue necesario un virus paradesacelerar el planeta y llevarnos a sumergir en lo más complejo de todos nuestros planetas, nuestra mente y a darnos coraje para conocernos un poco más, incluyendo nuestros miedos y nuestra pequeñez”.
“Fue necesario un virus para causar un terremoto en nuestro orgullo y a recordarnos que la vida es un espectáculo único, irrepetible e imperdible”.
“Fue necesario un virus para darnos la oportunidad de apuntar menos con el dedo las fallas y a celebrar más los aciertos de quienes amamos”.
“Fue necesario un virus para recordarnos que independiente de la raza, credo, sexualidad somos todos seres increíbles, debemos amar más y juzgar menos”.
“Fue necesario un virus para que los padres despierten a educar a sus hijos a no ser consumistas, para dar a ellos aquello que el dinero jamás podrá comprar, su historia. Ahora, los padres tienen la oportunidad de dialogar de sus lágrimas, sobre pérdidas, fracasos, para que ellos entiendan que no hay cielo sin tempestades y que jamás deben desistir de la vida”.
Claramente la pandemia nos vino a enseñar de la manera más agresiva e intimidante, coartando nuestra libertad, dejándonos vulnerables y desafiandonos a reinventarnos en muchos aspectos de nuestra vida.
He continuado desarrollando habilidades y adquiriendo conocimiento con profesoras internacionales, la pandemia nos lleva a explorar todo el mundo online que es interesantísimo. En Octubre de este año participé en mi primer concurso Brasileño de galletas, en las disciplinas de navidad y pintura ¿saben qué?. Gané medalla de Plata en ambas categorías. Todo requiere de foco, disciplina, entrega y amor, así nada puede dar errado, ¿no lo crees?.
Es así como nació Dulcito Paulina, mi dulce, bello, cautivante, educativo, terapéutico y transformador proyecto.
Te invito a viajar juntas en el maravilloso mundo de las galletas decoradas.
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